Usos del archivo
y
diseño gráfico
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Los Chacos de Mansilla tiene como base un conjunto de documentos digitalizados; la mayoría de ellos forman parte de la Colección Lucio V. Mansilla , de la que se desprende este experimento. La actividad de rastrear publicaciones de este autor durante el cierre de las instituciones por el aislamiento social devino en una prolífica colección de PDFs hallados en bibliotecas digitales de varios puntos del mundo. Intuitivamente, la tendencia ante semejante dispersión se manifestó en un recorte —en la selección de una serie— y en la búsqueda de criterios de ordenamiento.
La resonancia entre “De cómo el hambre me hizo escritor”, donde Mansilla rememora en 1888 la escena de su iniciación a la escritura cimentada en la redacción de la descripción apócrifa de la navegación del Salado en 1856, cuyo éxito le valió la fundación de su primer periódico, El Chaco, y las demás publicaciones que integran esta plataforma habilitaron un par de preguntas: ¿cuál es el lugar del Chaco en las producciones de Mansilla? ¿Qué registros culturales se activan en ellas?
El primer interrogante permitió delimitar una pequeña zona de dieciocho textos que remiten a un arco temporal de 1856 a 1889. En ellos se tiende a sostener la figuración de un espacio confuso e incierto sobre la base de la circulación de los discursos orientados a ordenarlo. El Chaco pareciera ser en estos escritos un problema de índole conceptual, donde el acto de nombrar desacredita los esfuerzos de dominación y reducción de la región al tiempo que los promociona. En este doble movimiento, la región es sucesivamente producida y desmentida. Los proyectos de apropiación derivan tanto de procesos de canalización y explotación como de estrategias de simbolización y abstracción. Diseñar el vocabulario y el relato de la expansión territorial resulta indesligable de su control.
El segundo interrogante abrió el espectro de autores y materiales digitalizados al cuestionamiento por la producción de conocimiento transdisciplinar sobre la región chaqueña. La lectura de los textos de Mansilla trae aparejadas referencias directas e implícitas a documentos cartográficos, láminas, grabados y bibliografía de los siglos XVII a XIX; entre ellos, la imagen de la cabeza del cacique toba que Luis Jorge Fontana adjunta a su libro El Gran Chaco de 1881 o los mapas de apertura de caminos al Chaco desde el Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza.
¿Qué hacer con esos registros epistemológicos donde persisten no solo los rastros de la imposición (pos)colonial, sino también las omisiones y los silenciamientos? ¿Cómo intervenirlos a partir de la intersección del uso de herramientas digitales y el abordaje crítico para diseñar mundos digitales que contesten a estas problemáticas? A partir de este repertorio de archivos concebimos la creación de una plataforma en la cual proyectar el diseño y lectura en red de los materiales curados, de modo que pudieran visualizarse algunas conexiones internas entre ellos y que, al mismo tiempo, permaneciera abierta a la ulterior incorporación de otros objetos.
Los Chacos de Mansilla quisiera presentarse, así, como un riesgoso e inevitable experimento por atravesar la muralla de la tradición crítica erigida en torno a la digresión de su escritura, de sus adhesiones político-familiares, del atractivo conversacional y polémico de muchas causeries, de su dandismo polifacético, de su miedo a los perros y de sus desvelos por falta de dinero. No ignora esas lecturas y varias otras, latentes en cada indagación del corpus, y está más o menos al día con la preeminencia indiscutible de la excursión a los ranqueles resaltada por “la escena del archivo” en que María Moreno (2014) vela a Mariano Rosas.
La plataforma vuelve, retorna, a estas beligerancias relativas a la expansión de las fronteras nacionales y la consolidación estatal a mediados y fines del XIX para interpelar sus encadenamientos durante el siglo XVIII, así como sus perversiones empresariales en el presente, junto a los opacos extractivismos financieros y geológicos canalizados por la cultura digital.
Al momento de diagramar la exposición de la información reunida en esta investigación contábamos con muchos imaginarios de la región, desde las figuraciones de Mansilla que constituyen el marco del proyecto, pasando por los textos de viajeros y exploradores al servicio de la colonia y el estado, hasta mapas que varían en escala, técnica, temporalidad, localización y estilo.
El mapa ilustrado del inicio de la página reversiona un fragmento de la campaña del Pikiciry del segundo cuerpo brasileño para el Chaco, organizada por el teniente E. C. Jourdan entre el 17 de octubre y el 31 de diciembre de 1868, cuyo material cartográfico se encuentra disponible en el Archivo General de la Nación.
Arrancado de su atlas y borradas sus indicaciones catalográficas, la imagen así intervenida empaña su sentido referencial y se torna la base de un diseño interactivo que ha perdido su función predeterminada. Al igual que la ciencia cibernética, este mapa es producto del desarrollo militar al servicio de la vigilancia y control de un territorio enemigo. Disponible en Internet, permanece abierto, junto a muchos otros, a las manipulaciones y usos subjetivos que tergiversen, sin ocultarlos, los conflictos letales que les dieron origen.
Bajo esta configuración, la apelación al registro cultural deviene en la creación de un nuevo mundo digital donde laten tantas propuestas tendientes, paradójicamente, a sostener el proyecto de explotación y apropiación territorial, así como a explorar visiones divergentes. El acceso a estos artefactos hace posible, mediante su redefinición, postular diseños inusuales.
Referencias
Instituto de Estudios Críticos en Humanidades. Colección Lucio V. Mansilla. Disponible en: http://coleccionmansilla.bn.gob.ar/s/index/page/inicio
Moreno, María. “La escena del archivo”, en Subrayados. Leer hasta que la muerte nos separe. Buenos Aires: Mardulce, 2014.